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Cuento: ’’En busca de la joya perdida’’.

  • 1 jun 2015
  • 5 Min. de lectura

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’’En busca de la joya perdida’’.

En la madrugada, del día lunes comienzo de la estación de la primavera en la ciudad Diamante Esmeralda; en el museo de historia natural, se encontraba en exhibición el único anillo fantástico que posee el poder de mantener en equilibrio a los cuatro océanos existentes en el planeta tierra, esta alhaja muy rara se llamaba zafiro azul forjada en las faldas de monte Vesubio; pero dos ladrones con mucha astucia robaron el anillo, joya muy poderosa, y muy valiosa, de una belleza invaluable para el planeta azul.

En otro punto de la ciudad, en una pequeña casa de madera, vivían dos niñas tan parecidas como dos gotitas de agua, se encontraban durmiendo, sin percatarse que se les hacía tarde para prepararse para ir a estudiar, a lo lejos específicamente en el cuarto, de la joven madre llamada Ana Bella, y que junto a la mesita de noche que se encontraba a la par de su cama, sonaba una alarma muy ruidosa, cuando ella escucho dicho objeto, lo apagó de un solo golpe, ve que ya se les ha hecho tarde, se levantó como un ventaron, y se dirigió como competidor al cuarto de sus hijas, llamadas: Artemis y Minerva para levantarlas de su largo sueño, con la misión de cambiarlas y darles de desayunar. Rato más tarde las niñas salen de su casa junto con su madre que parecía flor de loto. Y aconteció que por el camino, para llegar a la escuela se encontraron una algarabía muy grande que los medios de comunicación masiva junto con los policías habían hecho acerca del robo de la valiosa prenda anteriormente mencionada; mas sin embargo, ninguna de ellas se detuvo, a ver dicho acontecimiento porque ya se les había hecho tarde, pero alejándose rápidamente de la escena como a medio metro, sucedió que la más joven de las gotitas de agua se encuentro un reloj, y con mucha curiosidad la infanta Minerva, lo recogió y lo guardó en su mochila de color cielo, sin decirle nada a nadie, sigue su camino junto con su hermanita mayor y su madre. Cuando llegaron a la Institución Educativa llamada “Adolfo Becker”; la mamá se despidió como lo solía hacer todos los días, y las chicuelas cortésmente se despidieron de su hermosa progenitora.

Más tarde Minerva con muchas preguntas en su cabeza saca el reloj de su mochila, y comienza a cuestionarse de dicho artefacto -¿por qué el reloj estaba muy cerca de la escena del robo? Se preguntó. Pero de pronto la hermanita mayor sorpresivamente la asusta hasta dejarla sin colores en su cara, y la pequeñuela sorprendida suelta el reloj, y cae al piso, Artemis con mucha curiosidad le pregunta a su hermana acerca del objeto que se había caído al suelo, y la niña de corazón angustiado, le contestó que dicho objeto se lo había encontrado cerca del museo donde se encontraba la autoridades de seguridad pública. La chicuela curiosa le dijo a su hermanita menor que mencionado artefacto era una pista, que serviría para encontrar a los ladrones de la joya, pero Minerva con un tono nervioso le contesta que tal vez tal objeto no era de los ladrones que quizás le pertenecía a otra persona. En ese momento llegó el conserje, pero lo más curioso de todo era que él no llevaba su reloj como lo solía llevar habitualmente. Artemis noto dicho detalle, rápidamente esta pequeña comenzó a sospechar del consejero.

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Minerva alada por la influencia de su hermana comienza a sospechar también, y ambas niñas como unidas por una fuerza sobrenatural, acordaron en seguir al conserje donde él fuera, pero se dieron cuenta que él no era, porque el empleado había dejado su reloj en su locker.

Pero cuando todo estaba ya perdido, de pronto, llega a la institución un hombre muy alto de estatura, que decía ser repartidor de cartas. Cuando este vio al conserje, y éste le lanzó una mirada muy sospechosa, que Artemis no pudo dejar de desconfiar del cartero, y le dijo a su hermana que el cartero podría ser un supuesto sospechoso, y que tenían que seguirlo, y Minerva ni lenta, ni perezosa siguió a Artemis, y ambas se subieron al dicho repartidor de cartas hasta el auto que utilizaba para repartir el correo, pero aconteció que cuando la infanta Artemis se sentó, ella sintió una caja y cuando la agarró, la abrió y observo que el contenido de la caja, aguardaba la joya más valiosa del mundo conocido.

Cuando las niñas como gotitas de cielo quisieron bajarse, ya no pudieron, porque el carro arranco, y llevándolas consigo, Minerva se asustó mucho hasta el punto de botar una caja de cartas, y el cartero se dio cuenta de la presencias de las niñas, y este paro el automóvil, y comenzó a perseguirlas por todo el carro; Artemis muy habilidosa puso en práctica su Daniel el travieso y le tiró todas las lombrices que saco de un frasco que tenía en su mochila que ella solía coleccionar, y fue así como las niñas se pudieron bajar del carro velozmente, comenzaron a correr, y correr, y el cartero comenzó a seguirlas con el carro, pero las niñas eran tan inteligentes que el cartero las perdió; porque las niñas se introdujeron en un escaparate de una tienda comercial, y se hicieron pasar por maniquíes de niños; pero el incauto mensajero no se dio cuenta, y pasaba cerca de donde estaban las pequeñuelas, y este paso de largo, y cuando vieron las niñas que estaba en supuesta calma, y muy seguras salieron del escondite, pero no se habían dado cuenta ellas, es que era que el cartero las estaba esperando a que salieran de su escondite, para atraparlas, pero afirmativamente el maquiavélico hombre las atrapo, y se las llevó a su carro, las amenazó con hacerles daño si no le entregaban la joya con poderes extraordinarios.

Artemis muy habilidosamente le contesto que solo andaban buscando la carta que habían enviado a Santa Claus en diciembre, pero el cartero no se creía tal mentira de la disque carta de las niñas, y volvió a preguntarles que adonde habían dejado la joya, pero las niñas comenzaron a llorar como si fueran dos grandes actrices de cine, el cartero se conmovió mucho hasta tal extremo que les dijo que no llorasen más, que las dejaría ir sin hacerles daño; entonces Artemis saco de un frasco una tarántula peluda, y se lo puso al cartero en la cara, petrificado éste no reacciono por el miedo que le tenía al arácnido; rato después el hombre salió corriendo despavorido de terror y diciendo: quiéteme a este monstruo de la cara.

Y en ese momento Minerva vio a un carro de policía, y salió a interceptarlo, y el carro se paró muy justamente aun pelito de la niña, y esta quedó perpleja y lanzo un grito agudo, y los dos cuerpo de seguridad salieron del carro para auxiliarla, y la niña les entrego la caja con el anillo a dentro, y les conto de lo sucedido con el ladrón, y que también su hermana había ayudado a investigar y a recuperar dicha joya, pero también les conto que su hermana estaba en peligro, y la niña llevó a los policías rápidamente, a donde estaba su hermana mayor y el ladrón de la joya y, es así como fue que las pequeñas gemelas detectives atraparon a los malhechores. Después de ese suceso las niñas fueron llevadas al kínder, donde fueron entregadas a su mamá. Y fueron condecoradas con la orden del Diamante.

 
 
 

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