…EL ENCUENTRO…
- 22 ene 2014
- 1 Min. de lectura
Dónde estabas
dulce sentimiento
que te escondías
y te hacías desear.
Años buscando
incansable el amor,
aclamando a las fuerzas celestiales
tu existencia;
es ahora que te apareces,
que te reconozco y bendigo.
Gracias Dios por tu regalo,
por ese sentimiento amado,
de encontrar a la fuente
de alegría y complemento.
Finalmente llegaste,
volviste, dulce amor,
de un viaje que parecía
con regreso indefinido.
Te veo, puedo acariciarte,
besar incansablemente
y también ser tu complemento;
viajar con felicidad incansable
al lugar donde nos espera
el respaldo divino
que nos hará permanecer
juntos hasta que Dios venga
o la vitalidad se nos agote.
Te Amo…







































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